Onboarding audiovisual para empresas | Lucentum Studios

Onboarding audiovisual para empresas: cómo los vídeos mejoran la formación de tus nuevos empleados.

Onboarding audiovisual para empresas: cómo los vídeos mejoran la formación de tus nuevos empleados.

El primer día de trabajo de una persona nueva en una empresa es una mezcla de ilusión, mucha información y… bastante esfuerzo mental y confusión.

Nuevos compañeros cuyos nombres se te escapan a los cinco minutos, nuevas herramientas, contraseñas, procedimientos, cultura de empresa, productos, clientes… Y alguien intentando explicártelo todo mientras tú intentas recordar lo que puedes retener.

Cada vez más empresas buscan formas de hacer más llevadero este proceso, y el onboarding audiovisual se ha convertido en una de las herramientas más útiles para conseguirlo. No sustituye a las personas que acompañan y forman al nuevo empleado, sino que facilita que buena parte de la información esté ahí desde el primer momento, disponible tantas veces como haga falta.

El onboarding empieza antes de sentarse en el puesto

Imagina que alguien entra un lunes a su nuevo puesto. Antes incluso de conocer a su equipo, podría recibir una serie de vídeos breves explicándole la compañía, sus orígenes, su cultura empresarial, cómo funciona internamente y qué puede esperar durante los primeros días.

Después, otros vídeos para otros contenidos: cómo usar las herramientas propias, cómo funciona un procedimiento interno, cómo presentar un producto, etc.

La diferencia entre una serie de vídeos formativos cortos y entregarle a la persona un manual de 50 páginas para su lectura y aprendizaje es evidente: nadie recuerda un manual de 50 páginas.

El vídeo permite ver y escuchar cómo se hacen las cosas, no simplemente leer cómo deberían hacerse. Y tiene una ventaja clara: no depende de que alguien tenga que repetir la misma explicación una y otra vez, consumiendo tiempo y paciencia.

Un buen vídeo de formación no es una persona hablando delante de una cámara

Aquí es donde entra en juego la producción audiovisual de verdad. Es fácil pensar que basta con poner una cámara delante de un empleado y darle al «rec». Pero si el objetivo es que ese vídeo se use durante meses o años, merece la pena tratarlo como lo que realmente es: un producto audiovisual.

Un buen encuadre, una iluminación homogénea, un sonido limpio y una edición pensada para facilitar la comprensión cambian por completo la experiencia. La imagen no está ahí para decorar, está para ayudar a entender: si explicas un software, combina al formador con una grabación de pantalla en lugar de obligar al empleado a imaginarse dónde tiene que hacer clic; si explicas un proceso de fabricación, muéstralo. Animaciones, vídeos, fotos, textos…

Pensar también en quien está aprendiendo

Un vídeo de formación no debería convertirse en una presentación de PowerPoint grabada y narrada. La atención se pierde delante de una pantalla igual que en cualquier otro sitio, así que la duración y el ritmo importan.

En lugar de una única pieza de una hora, suele funcionar mucho mejor dividir la formación en pequeñas cápsulas: un vídeo para conocer la empresa, otro para las herramientas del día a día, otro para el proceso comercial, otro para las normas internas, otro para las preguntas más frecuentes.

Es el concepto de microlearning audiovisual, aplicado a una necesidad muy concreta: que el nuevo empleado pueda aprender de forma progresiva y volver sobre lo que necesite, cuando lo necesite, todas las veces que lo necesite.

Una inversión que sigue trabajando cuando termina la grabación

Muchas empresas descubren, tras producir sus primeros contenidos de formación, que el vídeo no desaparece cuando termina la grabación y su primera reproducción: se reutiliza con cada nueva incorporación, se puede actualizar cuando cambie un procedimiento e incluso adaptarse a otros idiomas. Y libera tiempo y recursos a la empresa, porque el responsable de formación deja de repetir la misma explicación una y otra vez y puede dedicarlo a algo más importante: acompañar y asistir al nuevo empleado y resolver sus dudas concretas.

El vídeo formativo no sustituye a las personas. Les hace el trabajo más fácil

Ésta es la idea más importante. Un buen sistema de onboarding audiovisual no pretende que una empresa deje de formar a sus empleados de forma presencial. Al contrario: el vídeo se encarga de la información que puede explicarse de manera estandarizada, para que las personas dediquen su tiempo a lo que de verdad necesita trato humano.

La bienvenida, la conversación con el responsable, conocer al equipo… eso necesita a las personas. Pero explicar por quinta vez cómo se usa una herramienta puede quedar perfectamente resuelto con un vídeo.

Cómo podemos ayudarte en Lucentum Studios

En Lucentum Studios producimos contenidos audiovisuales de formación pensados para que las empresas puedan explicar sus procesos de forma clara, profesional y atractiva. Nos encargamos de la grabación, en estudio o en vuestras propias instalaciones, incorporamos recursos gráficos y animaciones, y preparamos diferentes versiones del contenido según dónde vaya a utilizarse. Si necesitas llevarlo a otros mercados, también trabajamos su localización, doblaje y subtitulado en cualquier idioma.

Porque formar a una persona nueva no debería consistir en darle toda la información de golpe y esperar que se acuerde de la mitad (con suerte). A veces, la mejor forma de enseñar cómo funciona una empresa es, simplemente, mostrarlo audiovisualmente. Reproducible para aprendizaje, consulta y referencia siempre.

Si estás pensando en mejorar el onboarding de tu empresa mediante contenidos audiovisuales, cuéntanos tus necesidades y la convertiremos en tu proyecto personal de empresa.

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